Ciberactivismo, otro formato de militancia

No hay mucha teoría sobre lo que ya se convirtió en una práctica casi folclórica (folcsonomía para los más geeks). Esto es lo excitante de la tecnología, genera fenómenos que después tenemos que explicar y definir, hasta incluso perfeccionar y aceptar como una nueva forma de comunicarnos, que termina en muchos casos modificando hasta nuestra conducta.

Quién hubiera pensado que en la socialización de la web, Facebook y Twitter se iban a utilizar para hacer militancia online, expresar rebeldía social, adhesión a una idea, en fin… hacer activismo desde la red.

¿Qué es ciberactivismo?

La definición de Wikipedia me gusta, y dice que es el conjunto de técnicas y tecnologías de la comunicación, basadas fundamentalmente en internet y telefonía móvil, asociadas a la acción colectiva o desobediencia civil, bien en el espacio virtual, bien en el plano real.

Desde las polémicas declaraciones del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez: “La batalla hay que darla en todos los espacios e Internet”, pasando por campañas de Greenpeace o simplemente grupos graciosos en Facebook, la cibermilitancia es algo de lo que casi todos alguna vez hemos sido parte.

Cualquiera puede hacerlo, y las redes sociales brindan todas las posibilidades. Militar una idea, es tan sencillo que solo basta con iniciar una cadena de sms, crear un grupo, un blog, un hashtag en twitter, un perfil en algunas de las redes sociales, subir un video o hacerlo de algunas otras formas menos convencionales. No siempre los resultados están garantizados, de hecho cada día se crean campañas que terminan en el olvido, sin embargo algunas de ellas han causado el ruido suficiente para traer preocupación a niveles nacionales e internacionales.

El crecimiento depende ademas, del “anzuelo” que se tire para que sea tomado por las multitudes y otros medios. En algunos casos el avance puede llegar a ser geométrico.

¿Fanatismo o discreción?

Fanatizarse por algo me parece peligroso, y no creo que sea de mucha utilidad a la hora de intentar una estrategia de posicionamiento, es mejor la discreción. Si la causa realmente nos apasiona debemos anteponer la razón al corazón. Uno de los errores más comunes se comete al militar una idea dentro de un circulo que puede terminar cerrándose e inutilizando esfuerzos a la hora de tratar de alcanzar a otros. Los seres humanos tendemos a rechazar lo que se nos quiere imponer, pero somos susceptibles de ser convencidos y persuadidos. El grado en que se logre convencer, persuadir e influir en una comunidad determinará el éxito de nuestra campaña.

La llegada de los gestores de redes sociales ha contribuido a la libertad y “facilidad” de expresión. Hoy, con la socialización de la web,  es más fácil dar a conocer y militar nuestras ideas, productos o servicios.

Es sabido que muchas de las grandes marcas pagan importantes sumas de dinero para promocionar sus productos desde las redes sociales. Esta forma de publicidad es realizada por medio de personas que hacen comentarios sobre productos o marcas determinadas en sus blogs o dentro de comunidades virtuales. Según algunos estudios, la recomendación dentro de un grupo tiene cerca de un 80% de efectividad por sobre los avisos gráficos que no alcanza a superar el 20%.

Algunos consejos sencillos para llevar adelante una campaña exitosa:

– Tener bien definidos los objetivos que se persiguen.

– Ser claros en el mensaje.

– Conocer a fondo la idea, el producto o servicio que se quiere promover. Nunca despertaremos interés hablando de lo que no sabemos.

– Conocer los medios a usar (Facebook, Twitter, YouTube, otros).

– Si la campaña implica debate, no cerrar el círculo solo con los que piensan como nosotros, no es a ellos a los que debemos convencer.

– Analizar los resultados obtenidos en campañas similares realizadas por otros. En la web hay mucha información que nos puede ser de utilidad.

– Evaluar constantemente los resultados que se van logrando. Muchas veces el análisis permanente puede sugerir un cambio de estrategia en plena campaña, y potenciar el resultado.

– Aprender en el proceso y no desanimarse si no se obtienen los resultados deseados. La evaluación dinámica y la autocrítica generará experiencia para poder enfrentar nuevos desafíos con mayor eficiencia.

– Nunca realizar una campaña desde un perfil anónimo, genera desconfianza. A todos nos gusta saber “quienes” están detrás de las cosas.

3 comentarios en “Ciberactivismo, otro formato de militancia”

  1. Es lo que noto en muchos grupos de militancia política, terminan militando entre ellos porque se vuelven insoportables para los demás. Me gusta como encarás el post, y lo de usar la razón antes del corazón, si querés ver resultado positivos. Saludos

  2. He intentado inciar alguna que otra campaña en la venta de productos, me atraen las redes sociales porque son gratuitas pero he obtenido mejores resultados con google, creo que no le agarro la onda a esto de las redes

  3. Gabriel, creo que saber escuchar, sobre todo a los que de verdad están dispuestos a debatir, es la clave para realizar una militancia convincente, no es cuestión de solamente tratar de imponer nuestras ideas (como cierta conductora de TV). A veces (yo he cometido el error) nos apasionamos tanto que rayamos el fanatismo, cosa que termina alejándonos de la gente a la que intentamos persuadir

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