Más seguridad: entre todos es posible

ongSeguramente casi todos vamos a coincidir en la necesidad de una mayor y más efectiva inclusión social para combatir la inseguridad, pero aunque es el principal responsable, no es una tarea exclusiva del Estado.
Por otro lado, la mayor parte de las propuestas que se escuchan, cuando se está al borde de la emergencia, son coyunturales, se basan en el endurecimiento de la justicia, lo que puede lograr algún efecto que podría ser tomado como positivo a corto plazo, porque seguramente produciría un rápido aumento de detenidos, imputados, procesados y un consecuente reflejo en las estadísticas, pero los resultados que buscamos son de fondo.

Es necesaria la creación de políticas integrales, en especial de juventud, que aporten a lograr una efectiva integración social de los adolescentes y jóvenes que puedan estar en riesgo de iniciarse, o se hayan iniciado en actividades delictivas.

Pero, ¿cómo se incluye? la respuesta es obvia: incluyendo efectivamente, pero eso no nos dice nada. Si bien en los últimos años el Estado ha dado pasos significativos, no lo ha logrado, al menos hasta ahora. Por lo tanto es necesaria a una nueva pregunta ¿a dónde hay que incluir? Aquí la respuesta es bastante amplia, pero puede aportar soluciones reales, tal vez no tanto en la inmediatez, pero sí a mediano y largo plazo.

Creo firmemente que la clave está en la sinergia que se puede dar entre las instituciones del Estado y las no gubernamentales (ONG). Un trabajo coordinado, con un mínimo de recursos económicos, pero con mucha planificación y organización, puede hacer que muchos de los potenciales delincuentes, la mayoría de ellos, adolescentes y jóvenes, sean incluidos en actividades que cautiven sus intereses, y les ofrezcan oportunidades reales de mejora.

Muchas de las instituciones podrían aportar en materia de inclusión, algunas de ellas, lo vienen haciendo y seguramente en coordinación con los poderes del Estado, se podrían lograr importantes avances, me refiero a:

–      Las iglesias: Por medio de la promoción de los valores del cristianismo y las actividades propias de estas instituciones, que no solo alcanzan al individuo, sino que se esmeran en fortalecer la integración familiar, llegando a lo que  antes llamábamos… y sin temor a equivocarme, ya que sigo considerando que es una definición que contiene la misma fuerza que hace décadas, me refiero a “la célula básica de la sociedad”. Estadísticamente, la mayor parte de los delincuentes menores provienen de familias disfuncionales. La labor de contención social que llevan adelante muchos de los referentes religiosos, es una clara señal de que es posible una transformación social por medio de la inclusión de valores que contribuyen a una sociedad más segura.

–      Clubes deportivos: No es novedad que el deporte es uno de los atractivos principales para el segmento joven de la sociedad, pero muchas veces, la profesionalización de los clubes, y la reducida oferta de disciplinas que éstos brindan, hace que los jóvenes y adolescentes de escasos recursos, no puedan acceder a programas que les permitan desarrollarse, o no les sea atractiva la reducida oferta de disciplinas deportivas.

En el mismo sentido, creando o fortaleciendo programas de deportes barriales, no solo como una actividad de entretenimiento, sino como una alternativa seria de integración con instituciones deportivas, que provean a los adolescentes y jóvenes de oportunidades para desarrollarse en distintas disciplinas deportivas.

–      Instituciones culturales: Por medio de actividades culturales y artísticas, no solo es posible lograr captar el interés desde el punto de vista del esparcimiento, sino como una herramienta de valoración de nuestra historia, nuestra cultura y nuestro arte, logrando un fortalecimiento del arraigo, de la valoración de lo propio y del cuidado de los recursos y el patrimonio de nuestros pueblos.

–      Agrupaciones políticas de jóvenes: En los últimos años, en nuestro país hubo una reivindicación de la política, en la que muchos jóvenes tomaron la posta, volviendo a creer nuevamente en los ideales democráticos, fenómeno que sin duda está contribuyendo a la contención de miles de jóvenes. También es verdad que muchos sectores, incomodados por la militancia juvenil, intentan demonizarlos constantemente solo por antipatía e intolerancia. Es importante fortalecer y promover la participación ciudadana, valorando la política como herramienta de transformación.

Los ejemplos del aporte que pueden brindar las distintas instituciones son muchos, y estoy seguro de que pueden ofrecer resultados concretos, pero para ello, es necesaria la creación en algunos casos y la profundización en otros, de políticas de Estado, que se sostengan en el tiempo, con seguimiento, evaluación y aportes permanentes, pero siempre desde el Estado hacia afuera, hacia la comunidad.

Lo fundamental es la organización estratégica entre estado-comunidad, y no es necesario teorizar demasiado sobre el funcionamiento y el rol de las instituciones, ya que la mayoría de ellas, vienen realizando su trabajo desde siempre, funcionan. Lo que ocurre es que generalmente el alcance de éstas, queda circunscripto a un radio de acción que en la mayoría de los casos, es acotado, no es suficiente. La coordinación de esfuerzos en conjunto, la retroalimentación de experiencias, con los recursos necesarios, puede ser la clave del inicio de la solución.

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