Campaña limpia, en todo sentido…

Campaña limpiaEs desagradable caminar por una ciudad en los días anteriores y posteriores a una elección, el ambiente contaminado con cartelería de baja calidad, en lugares no autorizados, folletos, flyers en todas partes, contribuyen a hacer crecer el rechazo que la sociedad está mostrando hacia la clase política… y con justa razón. Es que pareciera que en materia de marketing político «todo vale», haciendo una autocrítica me pregunto: ¿será porque tal vez somos los mismos políticos los que ponemos las reglas de juego?

Si bien no ocurre en todos los casos, es una contradicción que para llegar a un cargo no se mida la cantidad y calidad de publicidad que se vaya a usar y luego, ya dentro de una gestión o cargo, se les pida a los ciudadanos que «cuiden la limpieza» de la ciudad.

De manera gratificante, he observado que en los últimos años existe, por parte de la población, un mayor cuidado y preocupación por el entorno, la gente comienza a mostrar intolerancia -tal vez por cansancio- a este tipo de campañas que literalmente pueden ser llamadas «sucias».

No es difícil darse cuenta, que alguien que manifieste preocupación por la sociedad, la obra y servicios públicos, factores siempre presentes en un discurso político, y que para llegar a un cargo determinado, no mide el grado de contaminación visual que su propia campaña produce, vaya a tener un buen desempeño, una vez en funciones. En otras palabras, alguien que ensucia mucho, ¿Podrá tener luego la autoridad para exigir limpieza y colaboración?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *